Fueron tres noches que soñé con vos.
La primera noche me parecía un sueño estúpido, era toda una alucinación.
La segunda se sentía tan real, tan fuerte y tan normal. Me gustaba la idea de que sea Felipe...
La tercera noche. . .
Te ví.
Estabas en mis brazos, durmiendo.
Eras tan hermosa.
Eras morochita, y roncabas. Tenías los cachetes rojizos y ni se te notaba la nariz. Eras la ternura en su máximo esplendor. Creía que no podía haber nada más perfecto en el mundo . . . hasta que bostezaste.
Todo lo que giraba a mi alrededor, cada sensación, cada olor, cada imagen, empezaba y terminaba en vos. Y cuando te despertaste, todo desapareció.
Eramos vos y yo, solamente.
Eras vos, todo se centraba en vos.
Te espero con ansias, bebé.
Siempre te voy a esperar.